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Estudios del corazón | ¿Cómo cuido la salud de mi corazón?

En México, las enfermedades del corazón representan la principal causa de muerte. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó en 2023 que estas afecciones superan a otros padecimientos crónicos en mortalidad. Dentro de ellas, el infarto agudo de miocardio (cuando el corazón no recibe suficiente sangre y una parte de su músculo se daña) es una de las complicaciones más graves: se ha identificado que entre el 6 y el 12% de los infartos ocurren en personas menores de 45 años, lo que demuestra que no es un problema exclusivo de adultos mayores. Estos eventos están estrechamente relacionados con factores que dañan silenciosamente el sistema cardiovascular, como la hipertensión arterial (presión sanguínea elevada de forma crónica), que afecta a uno de cada tres adultos en México, y la dislipidemia (niveles elevados de colesterol y/o triglicéridos en la sangre), que favorece la acumulación de grasa en las arterias y aumenta el riesgo de obstrucciones.

La combinación de hipertensión, dislipidemia e infartos coloca al país en una situación crítica de salud pública. Muchos adultos desconocen que tienen la presión arterial alta o que sus niveles de colesterol están fuera de rango, lo que retrasa el diagnóstico y favorece la aparición de complicaciones. De hecho, la hipertensión y la dislipidemia suelen coexistir con obesidad y diabetes, multiplicando el riesgo de un evento cardiovascular grave. Ante este panorama, los estudios del corazón son herramientas fundamentales para detectar a tiempo estas alteraciones y comenzar un tratamiento oportuno que permita reducir la mortalidad y mejorar la calidad de vida.

¿Por qué es importante la prevención del corazón?

La prevención es la herramienta más poderosa para proteger nuestro corazón. La American Heart Association (AHA) señala que cuidar desde temprano los hábitos diarios, como la alimentación, el ejercicio y evitar el tabaco, reduce de manera significativa el riesgo de sufrir un infarto o una enfermedad cardiaca. 

Piensa en el corazón como un motor: si recibe combustible de mala calidad (comida rica en grasas saturadas, exceso de sal o bebidas azucaradas) y no se enciende con frecuencia (actividad física), tarde o temprano se desgasta más rápido. Por eso, la AHA recomienda realizar al menos 150 minutos de actividad física moderada por semana (caminar a paso rápido, bailar, andar en bicicleta) o 75 minutos de ejercicio vigoroso (correr, nadar, jugar tenis), además de mantener una dieta equilibrada y dejar el cigarro).

Tan importante como prevenir es detectar a tiempo cualquier problema. Muchas personas viven con hipertensión o colesterol alto sin saberlo, porque estas condiciones no siempre presentan síntomas. Es como cuando una tubería tiene presión excesiva: por fuera parece estar bien, pero por dentro la presión puede romperla en cualquier momento. La AHA recomienda que desde los 20 años se comiencen los chequeos cardiacos, aunque la persona se sienta sana. Estos incluyen revisar la presión arterial, colesterol, glucosa y peso corporal, y se deben repetir con frecuencia a lo largo de la vida. 

Hábitos saludables y factores de riesgo 

Las actividades cotidianas pueden ser aliadas de la salud o convertirse en un enemigo silencioso para el corazón. Estos son algunos de los factores de riesgo más comunes que, con el tiempo, dañan la salud cardiovascular:

  • Sedentarismo: pasar mucho tiempo sin actividad física favorece la obesidad y la hipertensión.

  • Consumo excesivo de calorías y grasas saturadas: presentes en comida rápida, frituras y refrescos, aumentan el colesterol y los triglicéridos.

  • Tabaquismo: el cigarro daña directamente las arterias y multiplica el riesgo de infarto, incluso en personas jóvenes.

  • Consumo excesivo de alcohol: eleva la presión arterial y puede debilitar el músculo del corazón.

  • Estrés crónico: actúa como una “presión invisible” que mantiene alta la tensión arterial y la frecuencia cardiaca.

La buena noticia es que estos factores pueden modificarse con hábitos saludables que fortalecen el corazón y prolongan la calidad de vida:

  • Actividad física regular: al menos 150 minutos semanales de caminata, baile o natación ayudan a controlar peso y presión arterial.

  • Alimentación cardiosaludable: rica en frutas, verduras, pescado y granos integrales, reduce colesterol y mejora la circulación.

  • No fumar: abandonar el tabaco disminuye notablemente el riesgo de infarto y otras enfermedades.

  • Consumo moderado o nulo de alcohol: protege el corazón y evita daños en hígado y presión arterial.

  • Chequeos médicos periódicos: desde los 20 años conviene medir presión, colesterol y glucosa para detectar a tiempo cualquier alteración.

Estudios del corazón: ¿cómo saber si mi corazón está sano? 

La forma más confiable de conocer la salud del corazón es a través de estudios médicos especializados. Estos permiten detectar problemas de manera temprana y dar al médico información clave para cuidar la salud cardiovascular. Entre los más utilizados se encuentran:

  • Electrocardiograma digital en reposo (EKG): Es una prueba sencilla y rápida que registra la actividad eléctrica del corazón. Permite identificar arritmias (latidos irregulares), bloqueos o signos de un infarto previo.

  • Perfil de lípidos: Es un análisis de sangre que mide el colesterol total, colesterol LDL (“malo”), colesterol HDL (“bueno”) y triglicéridos. Estos valores son clave para evaluar el riesgo de arteriosclerosis, es decir, la acumulación de grasa en las arterias que puede causar infartos o derrames cerebrales.

  • Holter: Es un dispositivo portátil que registra el ritmo del corazón durante 24 a 48 horas. Sirve para detectar arritmias o alteraciones que no siempre aparecen en un electrocardiograma de unos minutos.

  • MAPA (Monitoreo Ambulatorio de Presión Arterial): Consiste en un aparato que mide la presión arterial de manera automática durante 24 horas. Ayuda a identificar si una persona tiene hipertensión sostenida o picos de presión relacionados con el estrés o la actividad diaria.


En conjunto, estos estudios ofrecen una visión integral de la salud del corazón. Permiten detectar problemas que muchas veces pasan desapercibidos, como hipertensión silenciosa o arritmias intermitentes, y brindan al especialista información clave para decidir el siguiente paso en el cuidado del paciente.

Cuidar la salud del corazón no depende solo de hábitos o de estudios periódicos, sino de tener un seguimiento médico continuo. El especialista no solo interpreta resultados: también identifica factores de riesgo en el estilo de vida y diseña estrategias personalizadas para prevenir complicaciones futuras.

Por ello, no basta con hacerse un análisis o un electrocardiograma de manera aislada. Lo verdaderamente valioso es llevar esos resultados al médico para que los integre en un plan de cuidado completo. El corazón es el motor de nuestra vida: escucharlo y darle la atención que merece, de la mano del profesional de la salud, es la mejor inversión para disfrutar de más años con bienestar y calidad de vida.

 

Por: Dra. Gema Nandaí Nájera Valdez

          Ced. Prof. 13591084

          Escuela Superior de Medicina, I.P.N. 

Revisado/Modificado: septiembre 2025

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